
El Cañón del Sumidero es uno de los grandes íconos naturales de Chiapas y aparece incluso en el escudo del estado. Se ubica a pocos kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, dentro del municipio de Chiapa de Corzo, y sus imponentes paredes superan los 1,000 metros de altura sobre el cauce del río Grijalva, con profundidades que rebasan los 250 metros.
Esta formación geológica comenzó a gestarse hace aproximadamente 70 millones de años por la actividad tectónica, y sus paredes conservan rocas de origen marino formadas por sedimentos ricos en calcio. En 1980 fue declarado Parque Nacional por su importancia ecológica y en 2004 obtuvo la designación de Sitio Ramsar. Es reconocido como uno de los sitios más espectaculares del país.
El área protegida abarca cerca de 22,000 hectáreas y alberga una rica biodiversidad, con presencia de cocodrilos, garzas, pelícanos, monos araña y aves acuáticas. Entre sus atractivos destaca el llamado Árbol de Navidad, una pared rocosa formada por un escurrimiento de agua cubierta de musgo que le da un característico aspecto verdoso.
Se puede disfrutar de dos formas: mediante recorridos en lancha que parten del embarcadero de Chiapa de Corzo, adentrándose entre los muros del cañón, o desde cinco miradores terrestres (La Coyota, La Ceiba, El Roblar, Tepehuaje y Los Chiapa). Desde el Aeropuerto Internacional de Tuxtla Gutiérrez, el cañón está a menos de una hora, lo que lo convierte en una excursión imprescindible al llegar a Chiapas.






